jueves, 27 de noviembre de 2008

El colmo de la crisis inmobiliaria: Viviendas vacías, muertas de risa


Creo que fue el martes cuando estaba viendo el telediario y me quedé perpleja. Javier Ruiz, presentador de las noticias de mediodía en Cuatro, comentaba, con su habitual tono ingenuo, el colmo de los colmos. En efecto, todos queremos una casa, casi nadie puede comprarla hoy día y la consecuencia principal, casas vacías. Promociones completas de edificios recién acabados y sin vender, muertos de risa. Imaginaba en ese momento a más de un telespectador poniéndosele las tripas del revés al contemplar las imágenes que acompañaban a la información. Edificios vacíos. Rabia, si señor, y parece que hay que contenerse, qué se le va a hacer.

Según la consultora inmobiliaria Aguirre Newman, se calcula que harán falta "al menos" tres años y medio para absorber el stock total de viviendas de primera residencia ante el aumento de los plazos de comercialización, que seguirán incrementándose en 2009.

La crisis crediticia está agudizando el "desplome" del sector residencial. De hecho, según el INE, de enero a septiembre se han vendido 447.686 viviendas, un 28% menos que en igual periodo de 2007. Los plazos de comercialización han experimentado un aumento "notable" y se sitúan ya en 30 meses para viviendas de primera residencia y en 50 meses para vivienda vacacional.

Y según el estudio elaborado por la consultora, se prevée que que estos datos auyenten a más de un promotor, que como es lógico, iniciará en los próximos años muchos menos proyectos de construcción.

Visto lo visto, parece que no queda mejor opción que seguir agarrados al clavo ardiendo: sobrevivir alquilando inmuebles. Nadie dispone del suficiente dinero contante y sonante que se necesita para pagar en una sentada una casa, y los bancos no se fían de nosotros, pequeños morosos endeudados.

En cuanto a los niveles de precios alcanzados en los últimos años, la consultora afirma que la "esperada" bajada de precios de la vivienda nueva se trasladará inevitablemente al suelo.

Algo que esperemos no tarde demasiado en llegar.
Patricia Molina Martínez

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